Autores: Miquel Cifre Cifre
Francesca Crespí Ramis
Pere Salas Vives
Prehistoria e Historia antigua
Los restos arqueológicos del pretalayótico (2000-1500 a.C.) son muy abundantes. Destacan las construcciones de navetiformes en la sierra de Cornavaques, Bóquer y Formentor. También son muy importantes los enterramientos funerarios, resaltando en este sentido el conjunto de 12 cuevas artificiales en el Alzinar de Sant Vicenç, datadas entre el 1600 y el 1300 a. C. El último hallazgo importante del pretalayótico pollensín se produjo el 1989, se trata de una cueva de la posesión de can Martorellet (sierra de Cornavaques) que contenía un impresionante conjunto de cerámica y otros objetos, que seguramente fueron depositados en motivo de rituales funerarios.
A partir del 1300 a. C. el pretalayótico comienza a ser substituido en toda Mallorca por la cultura de los talayots. En Pollença hay numerosos ejemplos del monumento más representativo de esta época, el talayot: los del Puig d'Albeguins, del Molí de vent (Almadrava), de la Peña Mascorda a can Eixartell, de la rota d'Alt a can Vela Gran, de can Vela Petit, de Fartaritx del Racó, dels vilarets de Llenaira... También son muyt importantes, aunque totalmente arrasados, los poblados que sucdieron en el tiempo a los primigenios talayots: Can Daniel Gran con sus 15.300 m2 de área "urbana" es uno de los más grandes de Mallorca, que empezó a ser habitado sobre el 1.000 a. C. Hoy en día casi no se puede distinguir ninguna construcción, entre las cuales había 3 talayots circulares y dos cuadrados integrados dentro de las murallas que formaban parte de su sistema defensivo. El otro conjunto estrella del talayótico en Pollença es el poblado de Bóquer, aunque todavía queden menos restos. Tan sólo se conserva el topónimo en la actual posesión de Bóquer y dos tábulas patronatus de época romana. Con relación a los aspectos culturales, se nota al final del período un proceso creciente de aculturación, sobre todo en la presencia de elementos de otras culturas mediterráneas, como el culto al toro. En este sentido hay que mencionar los Bous de la Punta (can Tirana), que consisten en los restos de unos toros de madera que servían de ataúd (300 a. C.) Este hallazgo y sus reconstrucciones pueden verse en el museo de Pollença.
El 123 a. C. Roma, de la mano de Quinto Cecilio Metelo, conquistó la isla de Mallorca y seguidamente fundó la ciudad de Pol.lentia. Este topónimo, sobre todo en épocas futuras, designará no sólo la ciudad en sí, sino también su espacio rural, es decir, los actuales municipios de Alcudia, Pollença i parte de las montañas de Escorca. La interferencia de la ciudad con el mundo indígena debió ser muy importante, aunque no sabemos en qué medida. Sí es cierto que el 10 a. C. Bóccoris estaba federada con Roma y requería un protector Romano, pero 16 años después (6 d. C.) se buscó otro representante en la "Urbe" porque seguramente el anterior no había podido frenar la su decadencia. La ciudad también había estado citada por Plini el Viejo, y comúnmente se cree que se hallaba en el Pedret de Bóquer, aunque podría representar un hábitat mucho más disperso, abrazando lo que actualmente es el Puerto de Pollença hasta Llenaira y Gotmar. Los restos visibles hoy son prácticamente inexistentes, aunque no se ha hecho ninguna campaña arqueológica. Otro dato de la romanización de la zona es la existencia de un poblado de metalúrgicos en Formentor, el hallazgo de monedas en el espacio rural y la presencia de topónimos latinos que todavía son vigentes, como Colonya, Formentor y Santuïri, entre otros.
El año 425 Pol.lentia es destruida por los vándalos. Hipotéticamente
se ha apuntado que muchos de los habitantes de la ciudad se establecieron más
en el interior para estar más protegidos, aunque no fundaran ningún
núcleo urbano. De hecho, hoy es casi seguro que la ciudad de Pol.lentia
no finalizó por el ataque de los bárbaros, sino que continuó
durante toda la época bizantina y casi toda la musulmana, muy posiblemente
como único núcleo urbano de la zona hasta que, definitivamente,
acabó en algún momento del siglo XII. Así, el nacimiento
de Pollença como núcleo urbano seria del siglo siguiente.
Durante la época islámica la población que vivía
en el distrito -Juz- de Bulânsa lo hacía de forma dispersa, en
pequeños núcleos de carácter clánico que explotaban
agrícolamente las "alqueries" y "rafals". En una
de estas, hoy conocida por Son Grua, se encontró una lápida funeraria
que se guarda en el museo de Mallorca, datada el 1123-4 d C. De hecho, en ella
hay escrito el nombre de la primera pollencina conocida: Zaynab hint Abi alHakam.
Los musulmanes también construyeron sinias y qanats para poder aprovechar
al máximo el recurso del agua, vital para su agricultura basada en el
regadío. Algunos de estos qanats se pueden ver en la actualidad, como
el de Llinars y los principales sistemas hidráulicos existentes eran
los de Ternelles, l'Horta de Cubelles, del torrente e l'Almadrava y el de Llinars.
La conquista catalano-cristiana
El 1229 el ejército de Jaume I incorporó la isla al mundo cristiano
y de la cultura catalana. Todo apunta que es en este momento cuando nace la
villa de Pollença.
Las tierras del distrito musulmán de Bulânsa, que incluían
la actual Pollença, Alcudia y parte de Escorca, quedaron en manos de
la porción real. Pero pronto el Rey cedió buena parte de este
territorio -que a grandes rasgos corresponde al actual municipio de Pollença-
a los Templers, a los caballeros Dartusa (Tortosa), al obispo de Mallorca y
a otros barones. En pocos años los Templers fueron adquiriendo casi todo
el dominio señorial de las propiedades del término de Pollença,
lo que significaba un gran poder económico (percepción de rentas),
pero también jurídico y religioso (el obispo Ramon de Torrella
les cedió la Parroquia). El puig del Temple, el actual Calvario, se alzó
como símbolo de este dominio, ya que en lo alto se instalaron las forques.
Al mismo tiempo que los Templers enfortecían su poder, Pollença
crecía demográficamente y la incipiente villa se iba formando,
primero con callejuelas estrechas y alrededores, y después de forma más
rectilínea. El 1236 ya había parroquia reconocida y el 1248 la
Bula del papa Inocencio IV la reconoce. A finales de siglo era una de las villas
más importantes de la parte foránea y comienzan a evidenciarse
incipientes síntomas de organización municipal, a parte de las
instituciones reales y señoriales preexistentes (Batlius). Lógicamente,
a medida que la villa fue creciendo, el enfrentamiento del pueblo con los templers
fue también aumentando, ya que éstos no respetaban las franquicias
otorgadas por Jaume I.
El 1314 los bienes y privilegios de los templers a Pollença pasan a los
Hospitalers. A partir de este momento asistimos también a una ofensiva
del poder del Rey, que quiere recuperar, a través de su Alcalde, parte
de la jurisdicción cedida. Por este motivo los pleitos eran frecuentes
en estos años, para acabar imponiéndose la corona. De todos modos,
los hospitalers siguieron percibiendo las rentas de sus tierras y su alcalde
seguiría conservando la baja justicia.
Hasta los años próximos a la Peste Negra (1348) fue una época
de expansión, tanto económica como poblacional. Es ejemplo de
esta expansión la prematura confirmación de una estructura municipal
propia. El 1330 la Universidad de Pollença ya está plenamente
formada, con un Consejo de Prohoms y 4 jurados. Además, la villa des
del primer momento será una de las mayores de la isla t por esto tendrá
derecho a dos representantes en el Sindicat Forà. Parece que hasta el
año 1348 no se detiene la repoblación, mayoritariamente protagonizada
por catalanes, aunque tampoco faltaron los esclavos sarrainos en esta época.
De este modo se llegó, el 1329, a poco más de 3.000 habitantes.
La peste afectó gravemente Pollença y agravó la crisis
que ya era evidente por otros factores, como por ejemplo los malos cultivos.
En este contexto se produjo el enfrentamiento dinástico entre Jaume III
y Pere el Cerimoniós. A causa del refugio de las tropas de Jaume III
en el Castell de Pollença o del Rey, la fortaleza fue asediada el 1343
y posteriormente hubo saqueos en el pueblo, ya que parece ser que los pollencins
fueron partidarios del rey Jaume.
Seguramente a causa de las penalidades de estos años, el obispo Berenguer
Batle dio permiso a los Jurats de la universidad para edificar en el Puig de
Pollença una pequeña capilla dedicada a Santa Maria de la Mercè.
Era el origen de lo que se convertiría en un importante monasterio de
monjes cerradas.
Pero Pollença, como Mallorca, todavía no se había recuperado
plenamente de la crisis del bajo medievo, agravada por los conflictos entre
payeses y habitantes de la ciudad. Por eso estalla la I Revolta forana el 1391
y el 1450 se inició el gran Aixecament Forà. En este último
tuvieron gran presencia los pollensines. Por ejemplo, en el segundo asedio de
Ciutat participaron unos cincuenta y el mismo año construyeron una galera
en el Puerto de Pollença para interceptar las comunicaciones marítimas
de los ciudadanos.
Todos estos hechos, lejos de recuperar la villa, aumentaron más la crisis
y Pollença no pudo recuperar todavía los niveles anteriores a
la Peste Negra.
La incorporación a la Corona Hispánica
El censo general de milicias que se hizo el 1515 dio una importante cantidad
de hombres de armea, en total 647. Esto significaba una recuperación
de la población respecto a censos anteriores, pero la persistencia en
el reino de la problemática social y económica no solucionada
con las anteriores rebeliones, provocó la Germanía de Mallorca,
en la que los de Pollença volvieron a tener una participación
muy importante. El junio de 1521 ls gremios locales se unieron a los de Ciutat
y pronto la villa se convirtió en centro de operaciones contra Alcudia,
único lugar que se mantenía en poder de los caballeros. Como en
anteriores ocasiones, los rebeldes fueron derrotados, aunque en el caso de la
Germanía la represión fue más cruenta que en el pasado.
El 29 de octubre las tropas imperiales de Carlos I incendiaron la iglesia donde
se habían refugiado unas 200 mujeres y niños. Por este motivo,
esta fecha sería conocida como el año del destroza (l'Any de la
Destrossa).
Los hechos de armas no terminaron aquí. En aquel siglo, como en el anterior,
el peligro de los ataques corsarios era constante. El 21 de junio la Universidad
pidió permiso para construir el 'oratorio de Sant Jordi, en el punto
de la salida de la villa, en el camino que llevaba al Puerto; precisamente donde
se concentraben los hombres de armas para ir a combatir el enemigo. También
había permanentemente guardas (talayes y escoltas) escondidos en las
costas y en los puntos elevados. Pero nada pudo evitar que la noche del 30 al
31 de mayo se produjera el ataque corsario más importante de la historia
de Pollença. El famoso Dragut desembarcó con 1500 moros en el
"caló" (Bahía de Pollença); guiados por un pollensín
renegado se dirigieron a saquear toda la vila y raptar sus habitantes. La suerte
quiso que los corsarios no planificaran bien su ataque y eso dio tiempo a que
Joan Mas, en ausencia del capitán de armas que había abandonado
su puesto, organizase la defensa con la milicia local. No sin grandes pérdidas,
los invasores fueron expulsados. A pesar de esto, éste fue también
un día tristemente recordado durante muchos años, y por eso se
le llamaba el día de la Desgracia (día de la desgracia). Este
ataque, es el que se conmemora en el simulacro de moros y cristianos de día
2 de agosto.
En el siglo XVI se establecieron en Pollença los Dominicos, primero en
la iglesia del Roser-vell (1578) y después en el convento que habían
construido, del cual se terminará la iglesia el 1616. Este hecho no se
produjo sin las lógicas tensiones con el clergado local, que veía
los dominicos como competidores, sobretodo en el tema de las limosnas. Más
tarde, a éstos también les surgió otro rival, ya que el
1688 los jesuitas se instalan en la calle de la huerta y en el oratorio Sant
Jordi. El 1738 terminaron la iglesia de Monti-Sion y el 1745 la imponente casa
de la posesión de Son Brull, que también era de su propiedad.
Durante los años en que se realizaron estas grandes construcciones, se
producen algunos síntomas socioeconómicos de recuperación.
Se constata un aumento de la población que llega a superar los 4000 habitantes
a finales del siglo XVI. También se puede argumentar que es una de las
villas donde primeramente se implantan los gremios, prueba de la gran importancia
que tenían las actividades no agrarias. Así, el 1596 se independizaron
los gremios de Pararies y el de Tejedores de los de Ciutat; mientras que el
1653 lo hizo el de carpinteros.
Estos datos positivos se combinaron con sequías, malas cosechas y la
persistencia del corsarismo, aunque en el siglo XVII ya sólo de hacía
presente con pequeños ataques a las posesiones de la costa. El fenómeno
de los bandejats también fue muy insistente durante el mismo siglo, provocando
la visita de las autoridades para perseguirles. Entre 1601 y 1683, fueron asesinadas
85 personas.
En el último siglo de la época moderna se produjeron importantes
acontecimientos políticos. El más destacado fue la guerra de Sucesión,
en que los pollensines apoyaron mayoritariamente al candidato de la casa de
Austria, y los posteriores Decretos de Nueva Planta de 1715. En este mismo año,
el Estado abandonaba el castillo del Rey, que ya servía sólo como
atalaya. Otro suceso destacable del siglo fue la expulsión de los jesuitas
el 3 de abril de 1767. Durante estos años volvieron las graves epidemias,
como la de 1744-52 que hizo disminuir la población hasta los 3.600 habitantes.
Después, avanzada la segunda mitad de siglo, empezaría un incremento
poblacional continuado y sostenido; Pollença entraba en la modernización
demográfica.
El 22 de agosto de 1812 el consistorio pollensín juró la Constitución
de Cádiz. Aunque con un futuro lleno de reacciones, se inauguraba la
época Constitucional. Hasta la década de los 60 fueron años
de crecimiento, sin grandes crisis y con un aumento espectacular de la población.
El 1854 se llegó, por primera vez en la historia, a los 6.584 habitantes,
que superarían los 7.000 tres años después. Este aumento
se tradujo en algunas obras importantes: el señor Desbrull concedió
las aguas de la fuente de Pararies, en el estrecho de Ternelles, y se inició
la construcción de un acueducto para llevar agua a la villa. El 1826
llegó el agua al perímetro urbano y se construyó el lavadero
del Lleó, para después atravesar el pueblo de lado a lado. El
1827 se construyó la font del gall (fuente del gallo) o de l'almoina
y 2 años después le tocó el turno a la del mercado. El
1829, se inició el anexo al templo de Sant Jordi, que será primero
un hospicio y después, el 1849, residencia de las monjas de la caridad.
Una de las características importantes del siglo fue la construcción
de un primigenio puerto en la bahía de Pollença el año
1830. El 1860 se construyó una nueva carretera que conectaba la villa
con el puerto; 3 años más tarde se inauguró el faro de
Formentor y día 5 de enero de 1865 fue habilitado el puerto, como aduana
de 40 clase para dar salida a los productos de exportación. El crecimiento
de la población y el aumento de la actividad pesquera durante el siglo
XIX, propició la gradual instalación de pollensines en el Puerto.
El 1868 sólo eran dos familias, pero a finales de siglo ya se puede hablar
de un pequeño núcleo de población plenamente consolidado.
El XIX también fue el siglo de las desamortizaciones eclesiásticas
y municipales. Durante el bienio progresista el Convento, Monti-sion y Sant
Jordi pasan a ser propiedad del Ayuntamiento. El 1880 se trasladó a la
comuna de Santuïri el cementerio, que desde 1823 estaba en el campo d'en
Costa. Destaca su portalada proyectada por el arquitecto Joaquim Pavia Birmingham.
El núcleo urbano fue objeto de importantes transformaciones urbanísticas:
se hizo la actual plaza mayor, tomando parte del antiguo cementerio interior;
también se abrieron nuevas calles en el casco antiguo y se proyectan
ensanches, como el de la zona del campo d'en Campos. También cambiará
el aspecto urbano con las casas señoriales que se construyen durante
todo el siglo: can Costa Nou en la calle Mayor, can Llobera de Plaça,
can Aulí, can Franc... Estas grandes casas, que contrastan con el resto,
manifiestan la pervivencia de señores de pueblo, propietarios de la mayoría
de las posesiones, y que todavía seguían dominando económica
y socialmente el municipio.
Estamos en una época mayoritariamente constitucional que dará
entrada al juego electoral. Esto hará posible una nueva dimensión
en la política local, en la que las clases más modestas, a finales
de siglo, podían aspirar a hacer política. Durante el sexenio,
1868-1874, la democracia masculina permitirá que por primera vez un Ayuntamiento
(1872) se forme sin ningún señor y, también de forma innovadora,
éste inició una importante política anticlerical. Pero
todo gué una ilusión, porque el 1875 se restauró, aunque
no al cien por cien, la antigua situación y los notables volvieron a
dominar directa o indirectamente cada consistorio. En este contexto surge la
figura de Guillem Cifre de Colonya, que dio un gran impulso a la sociedad pollensina
de finales de siglo. Él y un grupo importante de colaboradores, fundaron
el 1879 la Institución de Enseñanza de Pollença, un año
después la Caixa d'Estalvis de Pollença (Colonya), una sociedad
de Socorros Mutuos y una Cooperativa. En política, impulsó el
partido republicano y intentó romper el caciquismo que tanto liberales
dinásticos como conservadores habían impuesto en el municipio.
Este movimiento creó una respuesta muy importante de estos últimos
y también de la iglesia, que fundaron nuevas escuelas católicas
y el Banco Agrícola de Pollença el 1893.
Culturalmente, el final del ochocientos fue inigualable. Sobresale la figura
de Miquel Costa i Llobera, quien dignificó la cultura catalana y se convirtió
en uno de los poetas por excelencia de su época y de todos los tiempos.
Pera otros ilustres pollensines le acompañaron, como el poeta y autor
teatral Ramon Picó i Campamar, el también poeta Joan Guiraud,
el pintor Llorenç Cerdà, el músico Miquel Capllonch, el
historiador Mateu Rotger Capllonch... Además, una serie de notables locales,
como Antoni Maria Cerdà o Ramon Martorell, dieron un gran impulso a las
fiestas de la Patrona, recuperando el simulacro a partir de 1882 y realizando
o recuperando la galería de hijos ilustres.
En el terreno económico el siglo terminó con una grave crisis
que ya era muy evidente desde 1888. Los motivos fueron varios: una coyuntura
recesiva de la agricultura mallorquina, nevadas y lluvias desmesuradas en el
ámbito local, enfermedades del ganado, decadencia industrial, presión
fiscal por parte del Estado... Esta crisis económica fue una de las causas
-no la única- que impulsó la gran emigración a Argentina,
que empezó precisamente el 1888, y de importantes traspasos de la propiedad.
El siglo terminó con la derrota en la guerra de Cuba, la cual se llevó
la vida de numerosos jóvenes y muchos más fueron separados de
su tierra en los años más productivos. Cabe destacar del conflicto
surgió un héroe local, se trata del corneta de infantería
Bartomeu Cifre Bibiloni quien obtuvo la cruz de San Fernando por sus actos el
enero de 1896.
El siglo XX empezó con novedades y continuidades importantes. Novedad
fue el surgimiento de un turismo primigenio que provocó la abertura de
una serie de establecimientos hoteleros: la pensión "Cosmopolita"
-hoy Juma- y "cal Lloro" en el nucleo de Pollença; en la Cala
de Sant Vicenç se instaló la pensión can Niu. En el Puerto
de Pollença, este turismo consiguió consolidar el núcleo
de pescadores, que ya en 1909 tenían iglesia propia, mientras que en
las dos décadas siguientes se crearon los hoteles Puerto, Mar i Cel,
Bristol, Marina y Bellavista. Este auge culminó con la inauguración
el 1929 del hotel Formentor, propiedad de Adan Diehl.
En todo este proceso no resultó ajeno el establecimiento en Pollença
de un grupo de pintores que dieron gran renombre al municipio y fundaron lo
que se ha llamado, no sin polémica entre los estudiosos, le escuela pollensina
de Pintura. Santiago Rossinyol a finales del IX y Joaquim Mir el 1903 fueron
los primeros, pero después les siguieron Anglada Camarasa, Tito Citadini,
Adan Diehl, Atilio Boveri, Sorolla, Roberto Montenegro, Tudela, Eugen Mosgraber,
De Creff, entre otros. La llegada de estas personalidades no dejó de
influenciar artistas pollensines que llegaron a adquirir un gran renombre, casos
de Guillem Bestard y Dionís Bennassar. Tampoco podemos olvidar que el
1904 Miquel Capllonch ya era un músico de renombre y Llorenç Cerdà
continuó su tarea como pintor académico.
Los primeros años del siglo también se caracterizan por la abertura
de fábricas modernas. Por ejemplo, el 1930, se creó una industria
destinada a la realización de alpargatas y más tarde de productos
de rafia. Pero más importante fue todavía la fábrica de
alfombras de can Morató, que inició su actividad el 1922. El 1907
Bartomeu Aloy, de can Franc, fundó la primera fábrica de electricidad
del municipio, llegando el 1916 al Puerto. Tampoco faltaron industrias de refrescos,
como la de Damià Cerdà Vicens el 1912, la de Embutidos Forteza
el 1924 o la industria textil de Martí Pons...
Pero este estado de cosas no consiguió alterar substancialmente el sistema
productivo. La agricultura todavía ocupaba a la gran majoría de
vecinos, y con ella continuaban a grandes rasgos las relaciones de poder local
que habían dominado en el pasado. Los grandes terratenientes, continuaron
dominando la vida local, aunque cada vez más el movimiento obrero o de
payeses estaba más organizado y movilizado. Continuaron las asociaciones
fundadas por Guillem Cifre de Colonya o sus sucesores, como el Sindicat Agrari
de Colonya; también el mencionado "Pósito", La Fraternal
de Sabaters..., pero surgieron otras mucho más combativas, como el Cercle
d'Obrers Picapedrers ( centro de obreros albañiles) de carácter
socialista. Tampoco faltaron asociaciones católicas o auspiciadas por
la Iglesia como el Cercle Obrer Catòlic (círculo obrero católico).
Continuando en el plano asociativo, el nuevo siglo empezó con la creación
el 1900 del "Club Ciclista de Pollensa" que, según se dice,
años más tarde derivaría en el actual Club Pollença;
el 1930 esta asociación ya toma el nombre actual; de hecho, es la única
que todavía pemanece abierta nacida antes de la guerra.
En tiempos del alcalde Joan Vives Rotger se remodeló la plaza de la libertad
creada donde estaba el antiguo cementerio interior y que se convertiría
en uno de los puntos más importantes del urbanismo pollensín.
II República, Guerra y Postguerra.
Durante la II República se pusieron de manifiesto las tensiones sociales
existentes; los sectores tradicionales lucharon para no perder ninguna de las
prerrogativas de que disfrutaban y surgieron partidos republicanos o grupos
de tendencia anarquista cada vez más reivindicativos. Pero el caciquismo
y una mentalidad conservadora extendida, todavía hacía muy difícil
que la política de izquierdas pudiese alcanzar el triunfo electoral.
En esta etapa se hizo una importante remodelación del Puerto de Pollença,
que supuso, entre otras cosas, que el agua potable llegase a cada casa. También,
la creación de la Base de hidroaviones en una fecha próxima el
1934, fue muy relevante para el nuevo núcleo de la costa. El 1933 se
creó el Foment Turístic de Pollença, prueba que la líneainiciada
de explotación de esta fuente de recursos, continuaba con más
fuerza que nunca. Pero en estos años un nuevo acontecimiento tuvo gran
resonancia, se trata del Estraperlo, concepto creado en Formentor el 1934 gracias
al fraude efectuado en el juego de la ruleta. En el ámbito asociativo
fue una época muy fructífera, y todavía quedan en el recuerdo
el Club de Solteros, asociación republicana y el mismo Club Pollença
que agrupaba los sectores conservadores. Al mismo tiempo, toda la vida social
se politizó, afectando incluso al simulacro de moros y cristianos, ya
que las fuerzas progresistas lo consideraban demasiado reaccionario.
Pero el estallido de la Guerra Civil terminó con casi todo lo que se
había puesto en marcha hasta el momento. En primer lugar, hubo una fuerte
represión sobre la izquierda local, que tuvo como resultado un mínimo
de 20 pollensines fusilados, mientras que 103 fueron juzgados. Además,
se produjeron enfrentamientos armados entre los miembros de la Junta Gestora
y los rebeldes, y también entre éstos y los militares de la base
de hidroaviones que, comandados por el capitán Fernando Beneyto, permanecieron
fieles a la República, provocando víctimas mortales en ambos bandos.
Inmediatamente, el turismo de calidad de los años 20 y 30 terminó
y el sector agrario conoció una última época dorada. La
industria sufrió menos que el turismo y en la década de los cuarenta
ya volvían a funcionar con normalidad can Morató y can Siquier
y, aproximadamente a partir de 1945, Martí Vicenç Alemany fundó
la empresa textil Galeries Vicenç. En la década de los 50 otras
fábricas de alpargatas, de escombras y, sobretodo, de rafia, volvieron
a florecer, alcanzando los máximos industriales de la historia de Pollença.
El desarrollo de los años 60
Durante los años 60 el Aboom@ turístico significó para
Pollença un gran aumento del sector de la hostelería, aunque poco
tenía que ver con aquel turismo de calidad de antes de la guerra. Al
mismo tiempo aumentaron todas las industrias relacionadas con la construcción,
gracias al aumento demográfico y de infraestructuras turísticas.
Como en totd Mallorca, la evolución del sector agrícola e industrial
y el de servicios, fueron a la inversa. En la década de los 60 cerró
can Morató y el 1977 hizo lo mismo can Siquier. Y con ellas casi todas
las industrias de rafia, de escobas y de exportación, que desaparecieron
progresivamente. El Puerto de Pollença, en cambio, conoció la
época de máxima expansión urbana y de población.
Al mismo tiempo el mundo agrícola iba desapareciendo.
Todo este cambio tuvo otras consecuencias de tipo sociocultural, no menos importantes.
Por primera vez desde 1888 se invirtió el sentido de la migración,
los pollensines dejaron de ir a hacer las "Américas" y, por
el contrario, un gran número de inmigrantes de Andalucía se instalaron
en Pollença, primero trabajando mayoritariamente como payeses y seguidamente
de albañiles y camareros. Por otro lado, el Ayuntamiento incrementó
sus presupuestos municipales y, en tiempos de Bartomeu Siquier como alcalde,
se inició el 1962 el festival de Música Clásica y el Certamen
de Pintura. La remodelación del antiguo Claustro de San Domingo fue vital
en este aspecto. De hecho, la alta cultura ya había estado presente en
Pollença el 1959, cuando en Formentor se realizaron las famosas conversaciones
poéticas y un año después se creó el premio Internacional
Formentor de novela. Casi al mismo tiempo, a un nivel mucho más modesto,
pero más popular, se creó el "Círculo Cultural"
en el Puerto de Pollença.
Los años 60 son los tiempos en que las fiestas de la Patrona, gracias
a las iniciativas municipales, toman una mayor importancia. Destacan las verbenas
y el simulacro de Moros y Cristianos. Se crean grupos pollensines como "Los
D'ariant", que tenía su precedente en la "Orquestra Pollensa",
y grupos de teatro como "Art i Joventut", que también pondría
en marcha un importante certamen de Cinema Amateur. A finales de la década,
llegó el agua corriente a todas las casas de la villa y el 1972 terminó,
con cierto retraso respecto al resto de Mallorca, el asfaltado de las calles.
Los años 70 fueron de continuidad total respecto a la economía,
pero no para la política. Desde temprano se inició una pretransición
local, que ya anunciaba lo que vendría a partir de 1975. El 1972 se crea
el colectivo "Creixent" que organizó actos culturales, algunos
tan importantes para la época como los primeros recitales de la nova
cançó y las primeras colonias de verano. De hecho, el Club Pollença,
abandonando su línea tradicional de derechas, se convirtió en
la institución por antonomasia del progresismo local. El 1979 ganó
las primeras elecciones democráticas la UCD, aunque el PCIB -4 concejales-
y el PSOE -3 concejales-, obtuvieron unos buenos resultados. A partir de estos
momentos podemos hablar de una continuación del desarrollo económico
iniciado el 1960, que tendrá como consecuencia más relevante una
elevación constante del nivel de vida de los pollensines, pero al mismo
tiempo surgirán problemas nuevos, como los de carácter ecológico
-construcción masiva, falta de agua- o de tipo cultural, como por ejemplo
la poca integración de los inmigrantes y de la colonia extranjera.
Autores: Miquel Cifre Cifre
Francesca Crespí Ramis
Pere Salas Vives